¡Hola tizadict@s!
En De Tiza entendemos la pintura como algo más que un producto: es una idea que nace y un proceso que se vive momento a momento.
Porque pintar no es únicamente transformar un mueble, una pared o una cocina. Pintar es decidir parar. Es regalarse tiempo. Es decir “esto lo hago yo, para mí”. Y eso, en determinados momentos de la vida, vale oro.
Hay varios motivos para pintar como ahorrar cuando no apetece (o no se puede) cambiar muebles o hacer una reforma, por la satisfacción de crear algo con tus propias manos o simplemente por personalizar un espacio para que se parezca un poco más a quien lo habita.
Pero a veces —y esto lo vemos cada día— el motivo es otro. Más silencioso. Más profundo.
A veces se pinta para refugiarse. Para evadirse. Para respirar.
Muchas de nuestras tizadictas nos han contado que pintar se convirtió en su particular tabla de salvación. Un espacio mental seguro donde, brocha en mano, el ruido baja, la cabeza se ordena y el corazón se toma un respiro.
Esta Navidad hemos querido parar nosotras también y compartir algunas de esas historias.
Historias reales, personales, valientes. Historias donde la pintura no fue solo el medio, sino también el apoyo.
La historia de Estefanía
Estefanía nos contaba que ha sido un verano complicado respecto a la salud. Muy complicado. Le tienen que operar del pulmón: un nódulo que ha crecido y que ya llaman tumor de bajo grado.
Como si eso no fuera suficiente, su madre también ha pasado por una intervención importante: la extirpación completa de un pecho. Por suerte, el pronóstico es bueno, pero el golpe emocional estaba ahí. Todo junto. Todo a la vez.
En medio de ese escenario, Estefanía encontró en la pintura un auténtico salvavidas. Pintar muebles se convirtió en una forma de entretener la mente, de bajar el ruido, de volver a disfrutar. Un espacio donde la cabeza descansa y las manos crean.
“...No sabes lo que me está ayudando pintar muebles, me entretiene la menta y disfruto tanto, gracias a vuestras pinturas que son de máxima calidad, no paro de inventar y me encanta ❤️🩹”
Afortunadamente todo salió bien para Estefanía y ya tiene nuevos proyectos en mente. 🫶🏽
Mirad que pedazo de artista y que bonita dejó de su casa:
https://www.chalkpaintdetiza.es/producto/essential-salon-de-te/Lo primero que hizo fue darles vida a sus puertas. Como véis, ya eran blancas pero habían tomado el típico colorcito. Con un poquito de nuestra pintura Essential en color Salón de Té las dejó como nuevas.
¿Y qué me decís del salón?
Una pasada al igual que este mueble de baño que dejó así de bonito en color Lino como el mueble del salón:
Gracias Estefanía 🫶🏽
La historia de Raquel
Raquel nos escribió también en un momento especialmente delicado. Hacía muy poco que había fallecido su padre y, entre el duelo y la reorganización emocional que trae una pérdida así, apareció una necesidad muy concreta: preparar una habitación para su madre.
Su madre vive en otra provincia y, cuando viniera a visitarla, Raquel quería que tuviera algo más que una cama. Quería un espacio propio. Cómodo. Acogedor. Un lugar donde sentirse en casa.
La habitación era casi un lienzo en blanco. Vivienda de alquiler, gotelé imposible de tapar y los muebles originales guardados en un trastero. Solo se quedó un armario color haya muy clarito —al que tiempo atrás ya había cambiado los tiradores por unos de latón— y una cómoda clásica que pedía a gritos una segunda vida.
“Estoy muy bloqueada y no sé qué estilo darle. Echadme una mano si podéis porfa”
Raquel estaba bloqueada sí. Lo decía sin rodeos. No sabía qué estilo darle ni por dónde empezar. Y ahí apareció la pintura como apoyo, no solo decorativo, sino emocional. Pensar colores, imaginar el resultado y ponerse manos a la obra fue también una forma de canalizar todo lo que estaba viviendo.
Pintar esa cómoda no fue solo renovar un mueble: fue crear un espacio pensado desde el cariño. Un gesto sencillo, hecho despacio, con la intención puesta en el bienestar de otra persona.



Y este fue el rinconcito que Raquel creó para su madre con tanto amor. 😍

Gracias Raquel 🫶🏽
La historia de Maite
Maite llegó a De Tiza con una idea muy clara: quería luz. Mucha luz. Y no solo en la entrada de su casa.
Llevaba años conviviendo con un espacio que ya no le decía nada. Muebles de otra época, una entrada oscura, cargada, de esas que parece que te absorben al cruzar la puerta. “Seguro que hace 30 años se llevaba mucho”, nos decía entre risas, “pero yo ya estoy hasta el moño de verla así”.
Detrás de ese cambio había mucho más que una cuestión estética. Maite había pasado por un cáncer con solo 37 años. De eso hace seis. Y aquí sigue. Fuerte. Con ganas. Con energía renovada.
“Creo que es el momento, me encuentro con fuerzas y quiero vivir de nuevo. Por eso quiero cambiar la casa entera. 🤣”
Y es que rodearse de espacios que tetransmitan alegría es una muy buena medicina siempre.
Comenzó dándole claridad a la entrada para devolverle vida, y vaya que si lo hizo. Consiguió transformar lo que durante años había sido un peso visual en un espacio que ahora acompaña y suma. Un poquito de pintura Essential en color Salón de Té y las manos de Maite hicieron magia.
Fijaos todo lo que ha pintado: la entrada al completo, pintando las paredes forradas de madera, la puerta y el armario.
Después en el salón pintó las paredes con Matte Wall color Salón de Té y el mueble en color Lino con la gama Essential, al que le quitó la parte de arriba despejando un poco el espacio.
Por último, se encuentra en el proceso de pintar la habitación del peque de la casa transformando el dormitorio con la pintura de pared Matte Wall en color Fuerteventura y el Blanco Confort a mitad de tinte.
Una pasada de combinación 😉








“Estoy emocionada, encantada, contentísima y todos los adjetivos superlativos que puedas encontrar”
Y qué feliz nos hace leer eso Maite, porque cuando la pintura se cruza con las ganas de vivir, el resultado siempre va mucho más allá de lo que se ve.
Gracias Maite 🫶🏽
La historia de Rosa
Rosa llegó a la pintura en uno de esos momentos en los que la vida obliga a bajar el ritmo.
Hace cinco años le diagnosticaron cáncer de mama. Un proceso largo, duro y nada sencillo, que ella recuerda con honestidad y agradecimiento a partes iguales. Agradecida por seguir aquí, por su familia —su mayor pilar— y por todo lo que la ha acompañado en el camino.
En medio de esa etapa, Rosa buscaba algo que le ayudara a mantener la mente ocupada. Algo que le gustara de verdad. Amante de la decoración, fue entonces cuando descubrió De Tiza.
“Desde entonces es lo que más me ha ayudado y me satisface el poder cambiar algo colo con pintura. Lo hago como puedo, sin prisas…”
Otro caso más en el que la pintura se convirtió en refugio. En ilusión. En una forma sencilla y poderosa de transformar lo que tenía delante y también lo que llevaba dentro. Pintar sin prisas, a su ritmo. Porque lo importante no era terminar rápido, sino mantener viva la ilusión.
Sus palabras también son de agradecimiento: al equipo de De Tiza, al acompañamiento constante y, especialmente, a Mercedes, por estar siempre al otro lado cuando lo necesitaba.
Estos son algunas pinceladas de los muchos proyectos que Rosa ha hecho con nuestra pintura, estoy segura que alguno ya lo habréis visto por aquí:
Gracias Rosa 🫶🏽
La historia de Gema
La historia de Gema empezó con un mueble destinado a desaparecer.
El 6 de mayo de 2016 recogió un mueble que una prima de su padre iba a tirar al basurero. Estaba lleno de carcoma, muy deteriorado, pero ella lo cogió con cariño. Lo saneó, lo limpió y, durante un tiempo, lo dejó apartado.
Años después, durante la pandemia, retomó la restauración. Le gusta crear, le gustan las manualidades, y volvió a lijarlo, todavía sin tener claro cómo quería terminarlo. El mueble avanzaba y volvía a esperar en un rincón.
En junio de este año llegó un diagnóstico que lo cambió todo: cáncer. Operación de urgencia. Tratamiento. Quimioterapia. Un proceso duro que, como tantos otros, obligó a parar y a recolocarlo todo.
Cuando terminó el ciclo de quimio, Gema volvió al mueble. Y esta vez lo terminó. Como si hubiera estado aguardando pacientemente el momento exacto de su vida para completarse.
“Ahora he terminado mi ciclo de quimioterapia, y por fin he terminado mi proyecto… Creo que me estaba esperando para acabarlo en este proceso de mi vida. Me ha ayudado mucho”
Ella misma dice que no es perfecto, pero tizadictas: es suyo y hecho con mucho amor. Y, sobre todo, ha sido un gran apoyo durante este proceso.
Nos agradece las ideas, las pinturas y los acabados. Nosotros agradecemos historias como la suya, que nos recuerdan que llenar de color una vida a veces empieza por rescatar algo que parecía perdido.





“Gracias por vuestras ideas y compartir y llenar de color nuestras vidas. (…) Seguiré poniendo color en mi vida 😘”
Gracias Gema 🫶🏽
Estas historias nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos.
Porque detrás de cada mueble pintado hay una persona. Y detrás de muchas personas, un momento vital que necesitaba calma, ilusión o simplemente un rato de silencio bonito.
Si esta Navidad estás buscando un regalo, quizá no sea algo que se envuelva con papel. Quizá sea tiempo para ti o quizás un poco de color.
Porque pintar también es acompañar
Porque pintar también es acompañar, y nosotras siempre estaremos al otro lado para acompañarte.
Felices fiestas y felices proyectos
❤️
Bonitas historias ,sois estupendas chicas, ejemplos a seguir.
Mucha salud!!!
Un abrazo.